Se transcribe lo que dijiste y los subtítulos aparecen palabra por palabra, al ritmo en que hablas. Eliges el estilo, corriges lo que haga falta y salen quemados en el video.
Instagram y TikTok arrancan los videos en silencio. Si tu reel depende de que alguien active el sonido, estás perdiendo a la mayoría en los primeros dos segundos. Y no es solo el silencio: mucha gente ve videos en el bus, en la oficina o al lado de alguien durmiendo.
Por eso los subtítulos dejaron de ser accesibilidad y pasaron a ser el formato. Lo que cambió es quién los escribe: hacerlos a mano para un reel de 45 segundos toma más que grabarlo.
Con el tiempo de cada palabra, no solo de cada frase. Eso es lo que permite que el subtítulo siga tu ritmo en vez de aparecer en bloques.
Tipografía, color, contorno y cómo entra cada palabra. El preview lo muestra al instante, así que pruebas hasta que te guste sin exportar nada.
Los nombres propios y las marcas son lo que más suele necesitar un retoque. Cada palabra es editable desde el timeline.
Quedan quemados en el archivo. Lo subes a Instagram o TikTok tal cual, sin archivos aparte que esas apps no leen.
Hay transcriptores que "arreglan" tu forma de hablar: te quitan las repeticiones, te ordenan la frase, a veces te cambian una palabra por otra que suena parecida. Para un subtítulo eso es un problema, porque lo que se lee deja de coincidir con lo que se escucha.
Acá la transcripción es literal a propósito. Si repetiste una palabra, aparece repetida. Después decides tú qué se queda: puedes cortar las pausas y las tomas repetidas con la herramienta que hace justo eso.
15 minutos de video al mes, gratis y sin tarjeta. Sube una toma y prueba los estilos.
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